Pero esto, pero lo otro, siempre hay PEROS.
Te quiero pero quiero más a otro, te necesito pero no puedo pedirte ayuda, te odio pero no puedo estar lejos de vos, te amo pero también amo a otro, te extraño pero me resigno a verte, te quiero ver pero estas muy lejos, quiero esto pero hago lo otro, se que me hace bien esto pero me encanta aquello, te amo pero necesito un tiempo, no me gustas pero igual quiero que estés atrás mío, me cagaste pero yo se que tuviste una razón, te cague pero no fue queriendo, te cague pero fue ella la que me busco, me encantas pero no puede ser, no puedo dejar de pensar en vos pero me convenzo de que no te quiero.
Y hay millones de ejemplos más, eso demuestra que casi siempre en las frases que decimos o en nuestras acciones hay PEROS. Esos peros que le dan una vuelta a lo primero que dijiste, decís algo pero después lo cambias agregando el pero y otra cosa, siempre pasa esto pero también pasa lo otro. Los PEROS representan lo indecisas que somos las personas para hacer o decir algo, y sobretodo para hacernos cargo de nuestros actos. Cuando querés una cosa y estas confundida con otra usas el pero, cuando te pasa algo y no lo querés aceptar usas el PERO, cuando hiciste algo y la querés arreglar usas el pero, cuando necesitas algo y no querés que nadie lo sepa usas el pero, cada vez que queremos negar algo que nos pasa, que nos pasó o que sentimos y pensamos usamos el PERO.
Por eso es normal que cuando alguien dice: tenemos que hablar, te tengo que decir algo importante, estoy confundido, o hace un discurso de lo mucho que sos para él, lo que te necesita, lo que te ama, esperás que venga el pero, sabés que hay un pero después de eso, y ahí es cuando empiezan los problemas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario