sábado, febrero 13

Mirá la tristeza que hay en tu rostro, mirá los restos de ansiedad de las veces que llorás cada día, de las noches que no dormís, de la comida que dejás en el plato. Mirá todo eso y después tendrás la respuesta del cuándo y la respuesta del cómo. Ningún hombre merece que entregues tu vida y tu felicidad a no ser que él esté dispuesto a hacer lo mismo por vos. ¿Lo está él? Entonces ya sabés lo que tenés que hacer, y hacelo hoy.

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