¿Por qué si estamos bien solas debemos caer ante ese tarado que sabemos que al verlo dejará pedazos de nuestro corazón diseminados por el piso, que tardaremos meses en volver a juntar? ¿Por qué por un minuto de cielo nos autocondenamos a vivir un año en el infierno? El amor verdadero, el que perdura, el que crea, comparte, respeta, tolera y confía, debería fluir de una manera mucho menos perjudicial para la salud. Si uno tiene hambre come, si uno quiere fumar y no tiene cigarrillos, sale al kiosco a comprar aunque llueva, si uno quiere llamar, llama. No es tan difícil, o al menos, no debería serlo. El que quiere llama: llama.El que quiere decir: dice. El que tiene interés: lo demuestra.
Basta de usar justificativos como: No tuvo tiempo, está tapado de trabajo, recién pasaron unos dias, tal vez no tiene crédito. Si pudo comer, ir al baño y fumarse un cigarrillo, pudo mandar un msj o agarrar el teléfono. Dejemos de conformarnos con medias tintas, medias frases, medias palabras, medias relaciones que de todas las mitades emparchadas, nunca podrá salir un entero que valga la pena.
Mi nueva frase de cabecera es:
“Si no estás dispuesto a morir de amor, ni te molestes. No me conformo con menos”
Para menos, ya tuve durante bastante tiempo. Para más, me tengo a mí. Si es para mejor, entonces que venga.
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